Mucho se está hablando desde hace unos meses sobre el Euribor y su incidencia en las hipotecas para el caso de que este alcance cuotas negativas. Pues bien, este mes de junio el Euribor tiene cuota negativa. ¿Significa eso que el banco nos va a tener que pagar dinero?

Vamos por pasos. Primero quizás sería conveniente saber qué es el Euribor y saber un poco con qué elementos estamos tratando. Básicamente el Euribor, es un índice que establece a qué tipo de interés se prestan los bancos europeos. El nombre viene de Euro Interbank Offered Rate. Así pues, es un cálculo que surge de los intereses que fijan lo que se llama el panel de bancos, en sus operaciones interbancarias. Para dicho cálculo, se descartan, por un lado el 15% de los intereses más bajos y por otro el 15% de los intereses más alto, y es con las cifras intermedias que se realiza el cálculo para saber a qué tipo de interés se está prestando el dinero en Europa. Baste decir que para obtener la información se realiza una encuesta a estos bancos que forman el panel (que son los 24 bancos más importantes de Europa) para saber los tipos de interés a tomar como referencia, así que no se toma como información los tipos de interés de las operaciones efectivamente cerradas. Pero esto está cambiando ya que se pretende tomar como referencia solo las operaciones cerradas, para tener un control más acuerado de los tipos de interés realmente utilizados. Esta información es recabada por una consultora independiente todos los días laborables, hasta las 10:45 y se publica a las 11 de la mañana. El valor que se coge como referencia será la media mensual, con los valores que se publican diariamente.

Ahora que ya sabemos a grandes rasgos qué es el Euribor y cómo se calcula vamos a pasar a analizar qué significa que éste tenga valores negativos y qué efectos tiene sobre nosotros como consumidores finales de los productos financieros que nos venden los bancos. Que el Euribor entre en negativo quiere decir que las entidades bancarias se están pagando unos a otros para poder alamcenar dinero sin liberar liquidez a los clientes. Actualmente el mercado si dispone de liquidez debido a las políticas expansivas del Banco Central Europeo y los bancos han empezado a cobrarse por aceptar el dinero prestado, mientras que el Banco Central Europeo facilita el depósito a las entidades bancarias cobrando sólo un 0,3% de interés.

Cuando las entidades bancarias nos conceden una hipoteca a tipo de interés variable, vemos que aparte del tipo señalado por el Euribor, se añade un diferencial que se suma al Euribor. El resultado de ambos será el tipo de interés variable que se aplicará a nuestra hipoteca. Así, con un Euribor negativo, el diferencial lo que haría sería compensar la resta que este Euribor negativo produce al interés aplicable final. Así pues, si el Euribor estuviera a -0,002% pero tuviésemos en la hipoteca un diferencial del 1%, significaría que el tipo de interés que se aplicaría a nuestro contrato de hipoteca sería del 0,998%. Actualmente, los bancos conceden las hipotecas con un diferencial que está entorno al 1%, pero entre los años 2007 y 2009, los diferenciales eran mucho más bajos, incluso del 0,2%, siendo estas las hipotecas que se podrían beneficiar de un Euribor negativo. Son precisamente estas hipotecas las que podrían llegar a beneficiarse del Euribor negativo.

¿Significa esto que los bancos nos van a pagar dinero por tener una hipoteca en su entidad? Obviamente no, pero sí puede significar una reducción considerable en la cuota que se paga por la hipoteca. Algunos bancos ya están haciendo movimiento para tratar de paliar estos efectos. Lo que están haciendo es pactar con sus clientes un tipo fijo en sustitución de un interés variable, y en otros casos establecen que el tipo de interés es del 0% cuando éste debiera ser negativo, argumentando que un interés negativo desnaturaliza el verdadero sentido del contrato de préstamos. Estos movimientos podemos analizarlos como la imposición de una cláusula suelo y como una decisión unilateral y por lo tanto como un incumplimiento del contrato de préstamo por parte del banco, con lo que podríamos llegar a reclamar ante los juzgados estas maniobras. Antes de acudir al juzgado, es preceptivo seguir los pasos que ya indicamos en este post anterior sobre cómo reclamar a un banco.

Acabo esta entrada con una noticia no muy alentadora ya que un juzgado de primera instancia ya ha fallado en favor de una entidad bancaria, siguiendo la argumentación de los bancos y que he expuesto más arriba. Pero no significa esto que no debamos seguir luchando por nuestros derechos, pues quien crea jurisprudencia no son los tribunales de primera instancia, con lo que esta sentencia aún puede ser recurrida y queda mucho recorrido por hacer en otras plazas judiciales. Al fin y al cabo, como he expuesto, las maniobras de los bancos supondría nada más y nada menos que un incumplimiento de sus propias cláusulas.

Sergi Gil Bezana
Ad Legem Abogados Esplugues
Colegiado nº 2247 ICASF

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