Recordemos que no hace tanto, allá sobre el año 2010 se impulsó, o mejor aún, se pretendió impulsar lo que se bautizó como sistema austríaco, más conocido como “mochila austríaca”. ¿Os acordáis, verdad?

Este trata de una forma determinada de compensar despidos y que entró en marcha en el país austríaco allá por el año 2003. Este sistema propone que el empresario deba abonar cada mes al trabajador entre un 1,5% y 2% del salario a un fondo especial de propiedad del trabajador, de tal suerte que supla la obligación que tiene el empresario de tener que indemnizar al trabajador caso que le despida y el trabajador, por su parte, consume de ese dinero y/o lo mantiene cuando cambia de trabajo donde el nuevo empresario irá aportando también a ese mismo fondo y así sucesivamente.

Como es de ver con este sistema el trabajador sólo puede disponer de ese dinero en los casos en que así se establezca, como en supuestos de despido, pero entiendo que debería extenderse también para casos de extinción de contrato por causas objetivas, por vencimiento de contrato por ser por tiempo determinado, o por obra o servicios p.e., o por rescisión contractual por infracción grave del empresario ex artículo 50 E.T. Lo que parece claro es que para casos de jubilación sino se ha utilizado el fondo puede llegar a ser un complemento muy preciado a la pensión, más si tenemos en cuenta que estos fondos se capitalizan por lo que van generando su propio rendimiento.

Es sin duda un cambio sustancial en la dinámica de las relaciones laborales, en concreto en la dinámica del despido pero también en el ámbito de las prestaciones tanto de desempleo como en pensiones de jubilación. Pero ¿qué ha ocurrido con esta reforma? Fue uno de los anuncios estrella del ejecutivo de ZAPATERO y con el que contaba con la aveniencia de C.C.O.O. e incluso con la de la oposición de RAJOY, pero ¿qué ha pasado que no se está implementado?

Al parecer ha quedado guardada en el cajón, pues si bien se estableció por Ley que se implementaría y mandando a que se empezara a desarrollar, pero vemos que ese desarrollo no se produce y va prorrogándose la fecha de implementación sine die, y visto que no parece que hay voluntad política para volver al asunto y desarrollarlo, por lo que parece haber quedado en el tintero a la espera de la concurrencia de sucesos que permitan sacar tajada al oportunismo político y volver a sacar la mochila de nuevo a la palestra.

La verdad, y sea dicha con los debidos respetos, es que los laboralistas venimos padeciendo reformas, modificaciones, sentencias contra-reformistas e intentos legislativos de reforma día sí y día también, lo que provoca incertidumbre, no en los actores jurídicos (que tenemos la obligación de estar al día), sino en donde no debería, en el mundo empresarial y de negocios, que no llegan a tener percepción de seguridad jurídica, al menos no toda la que quisieran.

Quizás uno de los elementos que dan lugar a estos cambios es que cada vez que nos encontramos ante una crisis económica, se toma siempre al Derecho Laboral como cabeza de turco y como la panacea o solución a todo problema económico. Si bien es cierto que un ahorro de costes patronal y de Seguridad Social puede aligerar las cuentas, no podemos afirmar que es la solución, ya que ésta se encuentra probablemente en otros ámbitos, es como si se quisiera curar una enfermedad a base de analgésicos. Se actúa frente a los síntomas pero no es el remedio. Eso sí, una vez hechas las reformas ya podemos estar en mejores situaciones que nunca hay vuelta atrás.

Con esto lo que pretendo decir es que no nos debemos obsesionar tanto con el Derecho Laboral, que las soluciones no pasan “esencialmente” por reformar la regulación en el mercado laboral y en las relaciones laborales, sino que las soluciones están donde precisamente está el problema, lejos de este ámbito, en otros donde probablemente no se atreven o no interesa entrar en profundidad.

Así las cosas veremos cuándo llega el momento de volver a poner sobre la mesa la reforma llamada austríaca, probablemente cuando volvamos a ver otra crisis donde sin duda alguna se volverá a focalizar en la modificación del Derecho Laboral como la solución y ya no hace falta que piensen mucho; sacarán del cajón esta reforma y ya tendremos asunto en el que hablar para meses. Eso sí, mientras tanto se aumentará el grado de incertidumbre – a este paso habrá que crear una herramienta que la mide- y el foco volverá a estar lejos de la raíz de los problemas económicos. Juego de humo y espejos, tan viejo como la política.

Victor Morales Venero
Ad Legem Abogados Esplugues
Colegiado nº 33970 ICAB

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