Imaginad que estáis en un establecimiento comercial cualquiera y desafortunadamente sufrís un resbalón que os causa algún tipo de daño, como puede ser que se os rompa una pierna o un brazo al topar con el suelo. ¿Qué hacer ante tal situación?.

Debemos saber que en el argot jurídico, nos encontramos ante lo que los juristas llamamos Responsabilidad Civil Extracontractual, que significa que si una persona o entidad causa un daño a otra persona, ya sea mediando culpa o negligencia (para que me entendáis, sin ser exactamente así, tanto queriendo como sin querer), ésta tendrá derecho a una reparación del daño o, en su caso más habitual, una compensación dineraria, siempre que seamos capaces de demostrar un nexo de causalidad entre el hecho causante del daño y el daño mismo. La jurisprudencia ha cambiado de tendencia ya que hace un tiempo consideraba que en el momento que existía un daño el establecimiento respondía siempre; se demostrara el hecho causante o no.

En el caso concreto de los establecimientos comerciales lo más frecuente es que los daños sean producidos por un mal estado del suelo, ya sea por charcos de agua, levantamientos de baldosas, o elementos que no debían estar en el suelo y que han provocado la caída.

Así pues, el dueño del comercio se obliga a tener el establecimiento en un estado óptimo de conservación para que no provoque ningún tipo de accidente y nosotros, como damnificados deberemos ser capaces de demostrar que eso no ha sido así. Es importantísimo poder determinar la culpa del comerciante pues podríamos encontrarnos en situaciones donde hemos sido nosotros los que no hemos puesto el debido cuidado o hemos realizado alguna acción que ha aumentado el riesgo de que ese daño se produjera.

Por ejemplo, no sería pertinente reclamar a un establecimiento por un resbalón si este establecimiento tenía bien señalizado que acababan de limpiar el suelo y que estaba mojado, por lo tanto había un riesgo elevado de causar resbalones, o por ejemplo siendo padres, no vigilamos debidamente a nuestros hijos y sufren algún daño por el simple hecho de que no estábamos vigilandolos; y por supuesto en el caso de que con nuestra actuación irresponsable, subiéndonos a un estante por ejemplo, sufrimos un daño.

Ante estos casos, acudiremos a la vía civil si tenemos ya informes médicos que acrediten los daños y sólo en el caso de no tener estos informes iremos a la vía penal con el único objetivo de acudir a un médico forense para que nos evalúe los daños, ya que finalmente renunciaremos a éstas acciones penales por carecer de fundamento penal. A partir del accidente, si optamos por la vía civil, disponemos de un plazo de un año para presentar el escrito de demanda si estamos fuera de Catalunya y de 3 años si los hechos ocurren dentro del ámbito territorial catalán.

Como ya he dicho, deberemos demostrar que el daño se ha producido por una falta en los deberes de cuidado del establecimiento comercial y que no intervino ninguna otra causa más que se nos pueda imputar a nosotros mismos. ¿Cómo lo hacemos? Bien, aquí viene la parte más complicada pues deberemos recabar información mediante fotografías del lugar, testigos que hubiesen en ese mismo momento (deberemos tener sus datos para citarlos judicialmente para el caso de que no estén muy convencidos de acudir por su propia voluntad a un juicio) o si, fuera necesario, mediante un peritaje del lugar, que demuestre que por x motivo se produjo el daño (que habremos demostrado mediantes los informes y dictámenes médicos pertinentes).

Para demostrar la existencia del daño lo correcto es acudir el mismo día a un centro hospitalaria para que emita un informe médico en el que figuren las lesiones que has sufrido, así como las posibles secuelas, días de hospitalización si fuera el caso y finalmente los días de curación y baja.

Así pues, una vez acreditado el daño y poder demostrar que existe un nexo de causalidad entre la conducta del empresario (al haber descuidado sus deberes de conservación y mantenimiento del local) ya podremos reclamar contra la empresa y contra su compañía de seguros con el fin de poder cobrar la pertinente indemnización por los daños causados que se basará, para determinar su cuantía, en los establecido en el baremos de accidentes de tráfico, que todos los jueces usan como guía para tal fin. (aquí baremo del 2014).

Como vemos es un tema que requiere un cierto trabajo por parte de quien ha sufrido el accidente pero que si conseguimos recabar todas las pruebas necesarias que aquí he ido señalando, será bastante fácil poder conseguir el cobro de una indemnización. Como, siempre digo, lo importante finalmente es acudir al abogado para que nos guíe específicamente en el caso concreto por si existiera alguna particularidad a tener en cuenta y que no haya previsto a la hora de reunir toda la documentación.

Sergi Gil Bezana

Ad Legem Abogados Esplugues

Colegiado nº 2247 ICASF