Siguiendo con la serie de artículos que estoy escribiendo sobre cómo reclamar las deudas que alguien pueda tener, quiero hoy hablaros sobre cómo actuar si la empresa que nos debe dinero está inmersa en un Procedimiento Concursal. En mi anterior entrada, os hablaba sobre cómo actuar frente a un Administrador de una empresa que nos debe dinero e hice referencia a las responsabilidades que se le podían derivar en el caso de que el concurso era declarado culpable. Pues bien, en esta entrada profundizaremos un poco más en este tema, enlazando con las empresas concursadas.

Hoy en día es muy normal, con la crisis que estamos atravesando, que después de mantener ciertas relaciones comerciales con una empresa, esta de golpe deje de pagarnos la facturas y que al proceder a reclamarle nos encontremos con que esta empresa ha iniciado lo que se llama un concurso de acreedores, lo que antiguamente se llamaba suspensión de pagos y quiebra. ¿Qué hacer entonces?

El primer paso que debemos seguir es el de personarnos en el procedimiento concursal de manera que podamos notificar nuestro crédito y este pueda ser calificado, es decir, que el juez establezca de qué naturaleza es esa deuda.

El Juez dicta un auto en el que se declara la empresa en concurso y se señala la fecha que hay que tomar como referencia para notificar los créditos. Además, en ese mismo auto nombra a los administradores concursales, que van a ser las personas encargadas de controlar a partir de ese momento la empresa. Es decir pasan a ser los administradores de esa sociedad, junto a los administradores que había hasta ese momento. Es decir, la empresa sigue funcionando pero los administradores concursales tienen que haber dado el visto bueno a cualquier operación que se contrate es por eso que cualquier negocio jurídico que se pretenda realizar con la empresa necesita de la autorización expresa de los administradores concursales. Solo en ciertas circunstancias el juez llega a suspender totalmente las facultades de administración de los anteriores administradores de la empresa.

Los administradores concursales son las personas que se van a ocupar de listar el patrimonio de la empresa, comprobar que se ajusta a la realidad, conservarlo y averiguar si se ha actuado de manera fraudulenta por parte de los administradores. Finalmente emitirán un informe en el que especificarán la viabilidad o no de la sociedad.

Los acreedores tienen el plazo de un mes desde que el juez declara la empresa en concurso para comunicar a estos administradores concursales los créditos que han nacido con anterioridad a la declaración del concurso. En algunos casos esos plazos se reducen a 15 días por lo que conviene estar muy atentos a cualquier notificación que llegue a la empresa o de la administración concursal y tramitarla con carácter inmediato. Es buena idea usar la comunicación con el fin de informar a los administradores concursales de cualquier relación contractual que pueda existir con la empresa en concurso, para que pueda ser valorada. También es bueno como acreedor adoptar una actitud activa con los administradores concursales, comunicándoles de forma personal cualquier circunstancia que pueda ser relevante.

La comunicación de los créditos se realiza mediante un escrito en el que se indica la cuantía del crédito con una copia de los documentos que lo justifican así como su calificación. Por norma general todas las facturas anteriores a la fecha de declaración del concurso que fija el juez son crédito ordinario y las posteriores son crédito contra la masa, pero no siempre tiene que ser así.

La responsabilidad del administrador de la empresa concursada, dependerá de cómo se califique el concurso, fortuito o culpable, siendo necesario que el concurso sea calificado como culpable para que responda el administrador. La Ley Concursal 22/2003, de 9 de julio, en su artículo 164 establece los requisitos para determinar la culpabilidad, disponiendo:

Cuando el deudor legalmente obligado a la llevanza de la contabilidad incumpliere sustancialmente dicha obligación, llevará doble contabilidad o irregularidad relevante para la comprensión de su situación patrimonial o financiera”

Cuando antes de la fecha de la declaración del concurso el deudor hubiese realizado cualquier acto jurídico dirigido a simular una situación patrimonial ficticia”…

No obstante, y aún no dándose los elementos descritos anteriormente, la Ley Concursal, también establece ciertas presunciones de dolo o culpa grave, siendo una de ellas que:

El deudor obligado legalmente a la llevanza de contabilidad, no hubiera formulado las cuentas anuales, no las hubiera sometido a auditoría, debiendo hacerlo, o, una vez aprobadas, no las hubiera depositado en el Registro Mercantil en alguno de los tres últimos ejercicios anteriores a la declaración de concurso”.

Ahora bien, la calificación del concurso como culpable, no implica necesariamente la determinación de la responsabilidad de administradores y consecuentemente su condena a responder de las deudas, siendo necesario para declarar la responsabilidad de los administradores acreditar que su conducta ha generado o agravado el estado de insolvencia de la sociedad. En este sentido, se pronuncia la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 12 de septiembre de 2011.

En algunas ocasiones las empresas consideran equivocadamente que si sus créditos han sido calificados como créditos contra la masa, por haber nacido con posterioridad a la declaración del concurso, no van a tener problema para cobrar. Conviene señalar que el hecho de que el crédito sea considerado como un crédito contra la masa, no supone que se vaya a cobrar, ya que dependerá de si finalmente hay “masa” o si hay otros créditos privilegiados que la agotan. Es por ello por lo que se recomienda vigilar muy de cerca la relación con nuestro cliente para evitar generar una deuda incobrable o gastos innecesarios.

Finalmente, con el beneplácito de todos los acreedores se elabora un Convenio Concursal, donde se establece cuál es la prelación de deudas, en qué términos se van a pagar, si se va a realizar alguna quita o alguna espera, es decir un plazo de carencia desde que se acuerda el Convenio hasta que se empieza a pagar. Lo normal es que se acuerden tanto quitas como esperas, de manera que se consiga en el mayor número de casos la viabilidad de la empresa.

El objetivo de todo concurso es procurar que la empresa siga funcionando, pero no siempre es así, llegando a una fase de liquidación por la que muy pocos acreedores, o ninguno, va a conseguir cobrar. Nuestro consejo básicamente es mantener una comunicación fluida con la administración concursar y estar a atento a la calificación del concurso ya que, tal y com he explicado, de ser culpable va a respoder el administrador con todos sus bienes, incluso futuros.

 

Sergi Gil Bezana

Ad Legem Abogados Esplugues

Colegiado nº 2247 ICASF