En el mundo de las nuevas tecnologías existe un antiguo dinosaurio administrativo, devorador de papel y de grandes espacios  para el almacenamiento de los expedientes; es nuestra administración de justicia. Los profesionales que tratamos con ella nos sorprendemos por la falta de implementación de los nuevos medios y formas de trabajo que han surgido a raíz de esta innegable evolución tecnológica de los últimos años.

Ahora, pero, un proyecto que llevaba varios años en el cajón, resurge con fuerza y ya se nos ha anunciado su implantación de cara a principios del próximo año. Este proyecto es el llamado expediente digital.

Entre emocionados y aterrados, nos preparamos para su entrada en funcionamiento. Emocionados por que la correcta aplicación de este expediente digital supondrá una evidente mejora en la tramitación de los procedimientos judiciales, en teoría, reducirá el tiempo de resolución de los procesos iniciados ante los Tribunales de Justicia de nuestro país, proporcionando una rápida respuesta ante los problemas de los ciudadanos, puesto que ya se dice que “La justicia, es rápida o no es justicia”.

Aterrados, por que estamos en un país donde todo lo que puede salir mal, sale mal. Los profesionales de este ámbito tenemos la sensación que los primeros días, semanas y meses tras su puesta en funcionamiento van a ser de un estrés inusitado ¿Ha quedado presentado el escrito? ¿Por qué no funciona el programa? ¿ Cuanto tiempo dices que lleva colgada la aplicación? ¿Cómo funciona la firma digital?

En un principio, y resumiendo un poco, el expediente digital va a consistir en la sustitución del papel como medio vehicular de presentación de escritos y la completa digitalización de todos los procedimientos. El procedimiento judicial será tramitado en su totalidad de forma digital. En este sentido, existirá una doble vía, los juzgados podrán notificarnos directamente telemáticamente, y nosotros podremos presentar escritos también de forma telemática. Podremos obtener copia del procedimiento de forma electrónica, sentados cómodamente en nuestro despacho, sin tener que coger el coche, desplazarnos al juzgado, encontrar aparcamiento, pagar zona azul, y finalmente perder tres cuartos de hora fotocopiando este expediente que nos interesa. Nada más que por esto merecerá la pena su implantación. No tener que esperar a que el funcionario de turno vuelva de su hora de almuerzo para que nos deje fotocopiar el expediente… Esto nos permitirá una mejor gestión del tiempo y una mayor productividad.

Las ventajas no serán sólo para los abogados, también en teoría deberá incidir en el usuario de la justicia, en nuestro cliente, obteniendo una resolución más rápida del caso planteado ante los Tribunales, puesto que se reducirán los tiempos de tramitación y de respuesta de la administración debido al manejo integral de toda la información, la localización ágil de todos los expedientes, la capacidad de notificar a los demandados bien por correo electrónico o por SMS al número de teléfono móvil de este , el no tener que parar el funcionario a atender a ese abogado pesado que se presenta en la guardia a obtener copia del procedimiento…

Pero también habrá ventajas para la propia administración de justicia, todo y que habrá una gran inversión inicial en la puesta a punto de todos los programas necesarios para el correcto funcionamiento de este expediente digital, también existirá a la larga una reducción significativa de costes. Se reducirán las toneladas de papel consumidas por nuestros juzgados, se reducirán las partidas presupuestarias destinadas a comprar fotocopiadoras y tóners….. recursos que entiendo que se podrán destinar a seguir mejorando esta justicia que tenemos, para poder hacer de ella una herramienta mejor para la solución de los problemas del justiciable. Y que decir de lo agradecido que estará el medio ambiente de la supresión del papel en este ámbito….

La presentación de escritos de forma telemática vendrá de la mano de una firma digital que confirmará su autenticidad, de la misma manera que Jueces y Secretarios Judiciales emitirán Decretos, Sentencias y cualquier otros escritos de mero trámite con dicha firma. Así toda esta utilización de medios tecnológicos podría dejar a los procuradores sin una de sus funciones tradicionales, la recepción y presentación de escritos, suscitando nuevamente polémica sobre la necesidad de los mismos, todo y las nuevas funciones que se les han otorgado recientemente, sobre todo en los actos de comunicación y actos de ejecución.

En fin, esperemos que la implantación de este nuevo expediente digital solucione problemas existentes y no cree problemas nuevos, si bien es normal el tono de escepticismo utilizado en este artículo, y también por que no, una cierta reticencia a los cambios, que a nadie gustan, lo cierto es la necesaria modernización de este gran dinosaurio, necesidad que nadie discute,  y adaptarlo a las posibilidades actuales de la tecnología y aprovechar las ventajas que esta sin duda puede ofrecer.

 

Javier Martínez Martínez

Ad Legem Abogados Esplugues

Colegiado nº 2240 ICASF