De un tiempo a esta parte existe un encendido debate sobre si debe reducirse o no el número de horas de trabajo, o jornada laboral, en aras sobre todo a poder compaginar la vida laboral con la profesional, todo ello en el bien entendido de que el número de horas trabajadas no va necesariamente ligado con la productividad laboral.

Veamos cuál es el estado actual de esta cuestión. En primer lugar debemos definir el término productividad. La Real Academia de la lengua Española (R.A.E.) la define en términos generales como la capacidad o grado de producción por unidad de trabajo, entendiéndola en términos económicos como la relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales o energía.

Vemos pues que la productividad suele estar asociada a la eficiencia y al tiempo; de tal suerte que cuanto menos tiempo se invierta en lograr el resultado anhelado, mayor será el carácter productivo, mayor la eficiencia y mejores los resultados. Así y resumidamente se podría afirmar que a mayor productividad, mayor eficiencia y mayor rentabilidad. Pero, ¿esta ecuación viene vinculada a un mayor número de horas trabajadas? Y la respuesta es que no, no y no.

Veamos ahora como está la situación a nivel nacional. ¿Cómo está la productividad en España? ¿En qué sectores hay una mayor productividad? Pues según el Instituto Nacional de Estadística (I.N.E.) en España los trabajadores más productivos son con diferencia los del sector de las telecomunicaciones, seguidos de los que trabajan en las actividades de juego de azar y apuestas, siendo los menos productivos los de las actividades veterinarias y de lavanderías y peluquerías.

¿Y por países? Dentro de los países de la O.C.D.E. en primer lugar se encuentran los trabajadores alemanes como los más productivos, siendo los mexicanos los que menos. Según las cifras extraídas del Banco de Datos de la O.C.D.E. en la mayor parte de los países de la Unión Europea se trabaja por debajo del promedio general.

En Francia, por ejemplo, se trabaja más horas que en otros países como Alemania, Noruega u Holanda. Sin embargo, suelen jubilarse entre los 59 y los 60 años. El gobierno de François Hollande aprobó la primera reforma laboral que contemplaba rebajas salariales y de jornada a cambio de mayor protección de los puestos de trabajo.

En su país vecino, Luxemburgo, no sólo dispone del mayor salario mínimo de la Unión Europea, sino que además cuenta con la edad de jubilación más reducida de los países de la O.C.D.E (entre los 58 y los 59 años). De todas maneras, sus ciudadanos dedican más horas de trabajo al año, entre 1.550 y 1.650 horas anuales, que otros Estados miembros como España o Italia.

Alemania y Holanda tienen la misma media de horas de trabajo al año, las más bajas de todos los países de la O.C.D.E (entre 1.350 y 1.450 horas). Hoy en día, todos los países mediterráneos, según las estadísticas de la O.C.D.E, superan a los germanos en esfuerzo laboral, así que menos “clichés” sobre supuestas idiosincrasias de los países europeos de la ribera del mediterráneo, ya que aquí se trabajan muchas horas, pero son menos productivos que sus vecinos del norte.

Por su parte, Chile es uno de los países con mayores jornadas laborales, cercanas a las 2.050 horas anuales siendo actualmente uno de los países que presentan mejores oportunidades de empleo para muchos europeos gracias al crecimiento de su P.I.B. (de más del 4,5% desde hace una década) y su baja tasa de paro (6,3%).

Corea del Sur posee una de las edades de jubilación más elevadas y una jornada laboral más amplia. Allí no existe una edad determinada para la jubilación, si bien en las grandes empresas la edad laboral suele fijarse hasta los 56 años, en el resto del mercado laboral puede alcanzar los 67 o 68 años.

Este es el panorama actual de horas trabajadas y su productividad, al que debe recordarse que la patronal quiere vincular con el salario, premiando retributivamente a los más productivos. No es una idea descabellada ni mucho menos, ya que no se trata de retribuir más a quien más horas trabaje, sino a quien más produce, lo que sin duda haría mejorar la forma de desempeñar el trabajo de los empleados, y de los sistemas de gestión de Recursos Humanos.

Ahora se retribuye en función del número de horas, a menor jornada, menor salario, pero si lo vinculáramos a la productividad, sistema probablemente más coherente, con seguridad bajaría el número de horas de trabajo, retribuyéndose probablemente de una forma más justa. El problema aquí es la evaluación del desempeño laboral, es decir, qué criterio se va a utilizar para saber la mayor o menor productividad de un empleado, ya que no va a ser fácil de definir en determinados sectores y/o servicios. Ello no obstante los criterios de evaluación están, y sólo sería cuestión de tiempo perfeccionarlos o adaptarlos a la actividad en cuestión.

Victor Morales Venero

Ad Legem Abogados Esplugues

Colegiado nº 33970 ICAB